Monday, September 11, 2006

LA ENTREGA

Y aquí la lista de los más valientes... los que fueron consecuentes con sus ideales hasta el final, los que deben ser ejemplo para los más jóvenes. Nuestro país necesita personas honorables, de ideas claras, de fuertes convicciones... no sé si habrá algunos como ellos. Lo único que sé es que, a mí, y a muchos otros, nos enseñaron con su digno ejemplo.
4. Se informa además a la ciudadanía que a requerimiento de la Junta Militar de gobierno se han presentado en el Ministerio de Defensa Nacional las siguientes personas:

Francisco Javier Hurtado G., Fernando Flores L., Osvaldo Puccio H., Orlando Budnevich B., Osvaldo Puccio G., Eric Schnake S., Vladimir Arellano G., Carlos Jorquera M., Clodomiro Almeyda M., Aníbal Palma F., José Tohá González, Arturo Jirón, Alfredo Joignant, M. Edgardo Enríquez F., Jaime Tohá González, Carlos Guijón K., Carlos Briones O., René Flores G., Ernesto Espinoza M., Hernán Asley Herrera, Adolfo Silva E., Ernesto Orellana R., Daniel Vergara B., Ignacio Lagno C., Hernán Soto E., Litre Quiroga C.

BANDO Nº 19

1. Las siguientes personas deberán entregarse voluntariamente hasta el 13 de Septiembre en el Ministerio de Defensa Nacional, Primer Piso, Guardia del Ministerio:

Verónica Ahumada, Carlos Morales Abarzúa, Juan Bustos, Hugo Miranda, Dr. Danilo Bartulín, Luis Matte Valdés, Jaime Barrios, Carlos Naudón, Rolando Calderón, Felisa Arias, Marcos Colodro, Patricio Palma, Hernán del Canto, Darío Pavez, Olga Corses, Jorge Palacios, Gloria Claverí, Víctor Pey, Namur Corral, Eduardo Paredes (se refiere al padre), Mario Céspedes, Cecilia Tormo, Mario Concha Lois, Benjamín Teplisky, Humberto del Canto, Jorge Tapia Valdés, Lola Díaz, Dr. Oscar Soto, Patricia Eskenazi, Jaime Schatz, Patricia Espejo, Sergio Bitar Chacra, Gladys Galdámez, El Sr. Repetto de Relaciones Públicas del Partido Comunista, Alexis Guardia, Juan Enrique Garcés, Hernán del Canto Riquelme, Enrique Güeltap, Óscar Waiss, Sergio Insunza, Sergio Politoff, Carlos Lorca, Rodrigo Gutiérrez Palacios, Carlos Lazo Frías, René Largo Farías, Isabel Jaramillo, Carlos Matus, Marta Melo, Humberto Martones, Hernán Morales.

2. La no presentación significa que se ponen al margen de la Junta Militar de gobierno con las consecuencias consiguientes.3. Este Bando complementa a la lista establecida en el Bando N° 10.

BANDO Nº 10

En este día de recuerdos, no puedo sino hacer brillar el nombre de mi padre, entre otros tan significativos y al a vez, por entonces, insignificantes. Aunque parezca contradictorio, me siento orgullosa de que mi padre pertenezca a esta lista. Y me emociona también reconocer en ella a algunos de los hombres o sus descendientes que conocí en la Isla Dawson, a treinta años del golpe.

Un homenaje para todos ellos.

*Destaqué en negrita a los que, por alguna razón, los siento más cercanos.

«Las personas más adelante nombradas deberán entregarse voluntariamente hasta las 16.30 horas de hoy 11 de Septiembre de 1973 en el Ministerio de Defensa Nacional; la no presentación le significará que se ponen al margen de lo dispuesto por la junta de Comandantes en jefe, con las consecuencias posibles de prever:

Carmen Gloria Aguayo, Nelson Gutiérrez Yáñez, Carlos Altamirano Orrego, Jaime Gazmuri Mujica, Clodomiro Almeyda Medina, Carlos Jorquera, Joan Garcés, Laura Allende Gossens, Juan Ibáñez, Jorge Arrate McNiven, Jorge Insunza Becker, Vladimir Arellano, Alfredo Joignant, Pascual Barraza Barraza, Aquiles Lonpert Carvajal, Orlando Budnevich, Ignacio Lagno Castillo, David Baytelman Silva, Orlando Letelier del Solar, Mireya Baltra Romero, Joel Marambio Rodríguez, María Carrera Villavicencio, Mario Melo Pradenas, Julieta Campusano Chávez, Gladys Marín, Luis Corvalán Lepe, Joel Marambio Páez, Vladimir Chávez Rodríguez, Augusto Olivares Becerra, Jacques Chonchol Chaid, Mario Palestro Rojas, Manuel Cabieses Donoso, Tito Palestro Rojas, Jaime Concha Lois, Julio Palestro Rojas, Nahum Castro Henríquez, Andrés Pascal Allende, Lisandro Cruz Ponce, Arsenio Poupin Dissel, José Cademartori Díaz, Eduardo Paredes Barrientos, Miguel Enríquez Espinoza, Gastón Pascal Lyon, Edgardo Enríquez Espinoza, Litre Quiroga Carvajal, Edgardo Enríquez Froeden, Alejandro Rojas Weiner, Luis Espinoza Villalobos, Jaime Suárez Bastidas, Miriam Rupert, Víctor Toro Ramírez, Jaime Faivovich, Jaime Stuardo, Luis Figueroa Mazuela, Daniel Vergara, Fernando Flores Labra, Alejandro Villalobos Díaz, Luis Godoy Gómez, Bautista van Showen, Luis Guastavino Córdova, Américo Zorrilla Rojas, Jorge Gmo. Garretón Purcell, René Olivares, Jorge Godoy Urrutia, Sergio Poblete Garcés, Bruno García Morales.

Firman el presente Bando, la Junta de comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas y director del Cuerpo de Carabineros de Chile.

Un tarro de leche Nido




Así se veía mi familia un mes antes del 11 de septiembre de 1973. Fue la última vez que alguien pudo decir que éramos una familia feliz. Lástima que yo no tenía la conciencia desarrollada como para saberlo... lo habría aprovechado más.

Un mes después de ese familiar paseo a la playa, el nombre de mi papá aparecería en la lista letal. Mi mamá, veinteañera temerosa sentiría cómo el mundo se le venía encima... Mi papá, siempre noble y heroico, dejaría marcada en la retina de mi madre su caminar ancho y de paso firme alejándose sin mirar atrás. No volvería sino unos meses después. Cambiado, marcado. Mientras, yo habría sentido su ausencia, apegándome a su pijama lleno de aromas paternos. Mientras, la vida de mi madre habría rotado significativamente. Un tarro de leche Nido llevado por un amigo de mi papá (Enrique Hales) fue el único gesto de amor recibido por esos tiempos y fue lo que le dio fuerzas a mi madre para seguir viviendo.

Sunday, September 10, 2006

Uno, dos y ¡TRES!

El tercero implica el salto. En esa etapa siento que estoy entrando. Estoy dando un gran salto. Puedo percibir la fuerza del movimiento hacia arriba, pero es extraño, al mismo tiempo quiero llorar. Uno, dos y tres, cae una lágrima. Uno, dos y tres, enciendo mis sábanas de dolores. Uno, dos y tres, me duele el pecho, se me ahogan las palabras, se me oprimen los suspiros... Uno, dos y... soy la tercera en llegar al gran encuentro. No la última, pero la tercera. No acostumbro a llegar en ese lugar. Me gustan los primeros.
Uno, dos y tres; tres y tres, como mis años, la edad de Cristo y bla bla bla. "Diga tres y tres, treinta y tres".
Uno, dos y tres, tercera vez que escribo sobre nada, y entre la nada aflora el recuerdo... de tres días con sus noches, multiplicados por varios años, siguiendo el mismo ritual amoroso-cotidiano (que tiene más de lo primero que de lo segundo, e inexistencia de lo tercero).
Uno, dos y tres... ¿Quién se va primero a dormir? Seguramente yo... no acostumbro a ser ni seguna ni tercera, aunque siempre hay segunda después de la tercera.
Uno, dos y tres, ¡tiqui tiqui ti!

Thursday, August 24, 2006

Nada que hacer

- Me da su nombre y su número de placa, por favor. Tengo entendido que legalmente puedo hacerlo… el capitán de su comisaría, el señor Etcheverría así me lo ha indicado.
- Claro, usted está en todo el derecho. Cabo Juan González, me responde. Obviamente, con desagrado.
Debe ser la quinta vez que anoto su nombre en mi cuaderno. La quinta también, que escucha mi relato desesperado y molesto. La quinta, entre otras tantas veces, hace ocho meses ya, que nada va a suceder, y que quizá, cuando tenga que reclamar nuevamente, más tarde, sea él mismo el que asista a tomar mi nombre para ser citada al Juzgado de Policía local, donde deberé declarar sobre la situación.
- ¿Su número de placa?
Apunto nerviosa en mi agenda, repleta de nombres y datos que quizá, pienso inocentemente, puedan ayudarme ante la ley. La lista de carabineros que ha asistido a diario a mi casa debe ir en unos treinta.
Continúo explicándole la situación. Continúa observándome con esa mirada típica del funcionario que le indica a uno que está perdiendo su tiempo. Le pregunto si no prefiere pasar a nuestros dormitorios, para que se cerciore personalmente, una vez más, de lo que le estoy diciendo. – No ve que hay dos niñas. Y así es imposible. Esto no es vida. No se puede, con razón este país está donde está. Sí, señora, yo la entiendo en su problema, pero qué puedo hacer yo, si yo no hago las leyes… y ahí dice clarito, ¿ve? Ya no veo nada, lo único que le puedo decir es que usted no me entiende. Vea, en esa línea aparece un punto y coma, y eso, usted y yo sabemos que significa que la primera parte ya terminó. Es como un punto. Idea nueva, otra cosa. Intento darle una clase de redacción y puntuación. Mis alumnos comprenderían fácilmente, pero él… no hay forma. Me desespero. Insisto. Le muestro el documento. Gesticulo, elevo la voz. Nada, su mirada sigue igual que al principio. Algo me dice que debo considerar perdida la opción. Claro, me responde, pero señora, le insisto -seseando- yo no hago las leyes. Si nadie le dice que usted las hace, usted las debe hacer cumplir… Pero es que no puedo, no ve que ahí no dice lo que usted cree. Yo no le puedo dar en el gusto a usted, señora, no ve que después se van contra uno. Lo acusan y lo llevan a un juicio interno. Si con esto de los cambios en la ley, ya no podemos hacer las mismas cosas. Oiga, disculpe, yo no le estoy pidiendo que actúe fuera de ley, sólo que la haga cumplir.
Es un diálogo de sordos. Insisto en mis ideas. Frente a la estupidez, a veces los argumentos fallan más que con un contrincante certero. No hay nada que decir. A cada reclamo un “no puedo hacer nada”. Pero por favor. La impotencia ya no me deja hablar. Tartamudeo, roja de ira. Decide retirarse, le cierro la puerta en la cara, gritándole frente a su subalterno. ¡Un amigo en su camino! ¿Es ésta una broma? Amigo –en tono burlón- no ayudan en nada, cuando de verdad se les necesita… parecen enemigos. Oiga, continúo, no ve que ya pasó la época en que ustedes tenían la fuerza y hacían lo que querían. Se supone que estamos en democracia, pero vivimos en una dictadura encubierta. Apocados, silenciados. Jerarquías que aplastan… rasguño entre dientes. Todos unos apatronados.
Ahí ya no aguanta más. Antes de que yo pueda cerrarla, me detiene la puerta, con su mano fuerte, de dedos venosos partidos por el frío. Visiblemente enojado, se le ahoga la voz. Señora, ahí sí que no… eso no. No meta cosas que no tiene nada que ver. No. Eso era otra cuestión. Ahora no… Empujo con más fuerza. ¿Qué no? ¡Qué sí! La misma cuestión. Todo este sistema es lo mismo. No ayudan a nadie, partiendo por ustedes, que para eso están. Dígame, ¿quién es la víctima aquí? He vuelto a abrir la puerta. Me mira sorprendido. Sé que de nada sirve, quizá sólo sea una manera de desahogar mi rabia e impotencia en alguien, pero siento que no debo flaquear. El cabo segundo ha avanzado junto a su superior. Un tanto desafiante. Frunce los labios y sigilosamente apoya sus manos en el cinturón. Pienso, me llevarán por desacato… creo que así se llama la figura. Señora, cálmese, ve que está un poco alterada. ¿Quiere que me ría? ¿Alterada? Loca estoy. Loca de remate. No se da cuenta. Ya son ocho meses. Con pastillas estoy. Y tratamiento psiquiátrico. Pero a usted qué le importa eso… Ni a los vecinos, ni al alcalde. A nadie le importa si no lo está viviendo. Egoístas. Muchos se dicen cristianos. Proteger al que sufre, al que está siendo tratado con injusticia, agrego irónicamente. ¡Pura mierda¡ ¡Se quieren reír de mí! ¡Se ríen de las personas comunes! El volumen de mi voz ha subido. Hablo entrecortado. Loca, de verdad, ¿usted cree que se puede? ¡Ocho meses, señor! ¡Ocho! ¿Y qué hacen ustedes? Citarme al tribunal. He ido unas cinco veces ya. Y la misma cosa. Si hasta me encontré con el personaje y todo. ¿Para qué? Yo doy mi versión, él la suya. El juez dice que va a investigar, y nada. Divina justicia, país de mierda, eso es, porque gente como usted, y los otros carabineros que vienen, y el juez y los inspectores de la Municipalidad y el alcalde y los concejales… ustedes son los que controlan. Nada, no hacen nada, por eso este país está como la mierda. Señora, cálmese o la voy a tener que llevar detenida. Ya, ahora pretende asustarme. La rabia y la impotencia me vuelven temeraria. No acepto amenazas, y créame, no le va a gustar aparecer en la televisión tomándome detenida. Porque, mire, yo hago una llamada y tengo prensa acá. Así que mejor, lléveme. Tomo el teléfono, dispuesta a todo. No señora, me dice. No lleguemos a eso… Entonces, es más fácil que usted me proteja como ciudadana agredida en una sociedad democrática. Me gusta hablar así, le da peso legal al asunto y me hace sentir que tengo la razón. Aunque la respuesta sea la esperada, la misma de siempre: “Es que no puedo hacer nada, señora”.

Tuesday, August 22, 2006

Temas de casa II

Cesantía burguesa

Perfecto. Es el día ideal. Por fin una entrevista de trabajo. Me pongo las medias más finas que tengo. Me costaron un ojo de la cara, pero la situación amerita. Hasta ropa interior elegante… eso es para la buena suerte. La falda ni muy sexy ni muy pacata… término medio a la altura de la rodilla. Me miro con coquetería en el espejo, mientras acomodo la polera y la decoro con un bonito collar. Un poco de perfume detrás de las orejas. Perfecto. Abrazo esperanzada a mis hijas. Al tomar la micro, noto en mi hombro la marca de chocolate.

Temas de casa I

Un día como todos

A las 7 suena el despertador. Dónde están los calcetines, te digo siempre que dejes tu ropa preparada, la tía pidió que lleváramos papel de volantín, no te he pedido que me avises con tiempo, imagínate, en qué minuto, ¿lo invento?, mami, mami, quiero pis, espera, Claudia, apúrate, ven a peinarte, pis, pis, ya, siéntate, ¿listo? Chi, la María José es una pesada, me molesta todo el día, ya… ¡Mamá!, no me escuchas… es que mira, tu hermana, se mojó los pantalones. A ver a ver, ¿qué tanto problema? ¿Podrían meter menos ruido que estoy cansado?

Thursday, August 03, 2006

Saludo ex-presidencial

Vengo que exploto de emoción. Caminaba como siempre por José Miguel de la Barra, y del nuevo lugar top del barrio, El Ópera salió raudo nuestro ex presidente Ricardo Lagos. Fue una sorpresa para mí. Nunca lo había visto "en vivo". Quise saludarlo, pero dudé. Sería quizá un poco ridículo. Pero no pude evitarlo, porque me encanta él, lo encuentro inteligente, serio, ético y buenmozo. ¿Qué más pedir? Entonces me atreví y le grité "!Don Ricardo!". Se dio vuelta inmediatamente, se detuvo y se acercó a mí. Una tropa de guardias me rodearon... Le dije que él me encantaba por su compromiso y su actitud siempre consecuente. Obvié que lo encontraba mino, lógicamente. Hasta ese momento solo me había dado la mano. Luego le dije mi nombre, y claro, mi apellido resuena a veces más de lo que yo quisiera. Me miró extrañado, y a su pregunta implícita, le respondí que yo era la hija del Puma, la Pumita. Se alegró mucho. Entonces me abrazó y me tomó las dos manos, en un gesto muy cariñoso. "¿Lo conocía" -le pregunté. "¡Quién no conocía al Puma!" -me respondió. "Lo conocí mucho, compartimos varias cosas. Tengo buenos recuerdos de él. Un gusto conocerte ahora a ti." Lo mismo le respondí yo. Se dio media vuelta y se subió rápidamente a un auto.

La verdad, exploté de alegría. Miré hacia el cielo, como si ahí estuviera el rostro de mi padre y le dije en pensamientos que me sentía feliz cada vez que alguien lo recordaba. Me sentía orgullosa... sentía que de alguna manera seguía viviendo, no solo en mí.

Tuesday, August 01, 2006

De la muerte

Ya son pasadas las 12 de la noche, de un día extraño.... Estuve hace poco con alguien especial. Hablamos de mis carencias afectivas, de la muerte de mi papá y de mi separación. Al llegar a mi casa, no se por qué, mientras intentaba trabajar comencé a hacer una lista de las personas importantes o cercanas que se han muerto. Es raro, porque siento que cada una de ellas me dejó algo, a veces, inexplicable y sólo sentible. Ésta es mi lista:
1. Romané, a los 18 años. Una amiga de infancia y adolescencia. Fue el primer remezón fuerte en mi vida. Pasado el tiempo, me costó entender que ya no estaría. A veces, tomaba el teléfono para llamarla, y cuando estaba marcando, me acordaba que ella no podría contestar.
2. Profesor Jorge Ibarra de la Católica. Me encantaba. Enseñaba fonética y fonología española. Pasé varias tardes conversando con él y con Hagel en su oficina. Era un profe tallero, simpático y bueno en lo que hacía. Me despertó el amor por lo que enseñaba. Recuerdo que cuando murió lo fui a despedir. Nunca antes había visto a una persona muerta y me impactó. Más me impactaron las hermosas palabras que dijo su hijo. Tuve ganas, como siempre, de escribirle algo, y no lo hice.
3. Mi PAPÁ. Su muerte fue lo peor que me pudo pasar en la vida. Creo que nunca voy a superarlo. De hecho es insuperable. No voy a decir más, porque ÉL se merece un capítulo aparte.
4. Carlos Franco. Lo conocí por mi hermano Ilich. Peinó y arregló a mi cuñada Renata cuando se casó. Era un encantó. A mi papá le caía re bien. Un simpático y buen compañero. Recuerdo que un par de días antes de saber de su muerte, me lo encontré caminando por Bombero Núñez. Me contó aque andaba medio débil, le dije que se cuidara. Quedamos en que lo invitaría a mi casa, para que conociera a mi hija Danae. Quedó re entusiasmado. Nunca lo llamé, y hasta ahora me arrepiento.
5. David, el ex pololo de una buena amiga. Fue super fuerte saber de su muerte, sobre todo por las circunstancias. Me dolió y me sigue doliendo cuando, a veces, paso en micro frente a su casa. Compartí con él y con mi amiga en varias ocasiones. Era un amor de persona. Super tierno con mis hijas. Fue triste que partiera. Me dejó pensando en lo absurda que es la vida. El mejor amigo, el mejor egresado de su generación, premiado y todo... bastó un segundo, un crash y ... se fue. No lo entendí entonces y menos ahora.
6. Mi abuelo. A pesar de que no lo veía mucho, me dolió su muerte. A pesar de su genio, yo sentía que me quería y estaba orgulloso de su nieta mayor. Llegué a la casa cuando recién había muerto. Mi tía Nora estaba a su lado llorando. Yo le tomé su mano. era puro hueso. Lo acaricié, olí el tabaco impregnado. Sentí que, de alguna forma, la familia quedaba huérfana... como que se iba el pilar que nunca lo fue tanto, pero eso sentí. Cuando lo velamos, mi hija le hizo un dibujo y se lo pusimos en el cajón para que se lo llevara al cielo. Triste... era re cariñoso con sus nietos y bisnietos y siempre se vanagloriaba de que todos habían aprendido a caminar ayudados por él en su mesa de centro. Claro, yo fui la primera y me lo repetía siempre. Yo nunca supe que tan importante era para él, pero al parecer, mucho, porque al morir me entregaron unas fotos mías de guagua que él cuidaba como hueso santo y me encontré en su agenda con una anotación reciente que decía: Nadiesda Budnevich García, nieta mayor, teléfono.... Busqué otras, pero la mía era la única. ¡Qué pena no haberlo disfrutado más!
7. Nico, mi jefe del DEMRE. Lo conocí poco, pero le tomé mucho cariño. Era un ser especial que sufría con los procesos modernos. Izquierdista de corazón, de esos de antes, de verdad, no podía entender la vida política de hoy. Era un padre increíble, y de alguna forma, lo sentí como tal. Las conversaciones que tuvimos me hacen hoy pensar en muchas cosas... "Para qué acumular, si cuando uno se va, se va piluchito". Eso me dijo un día, y me obligó a pensar en lo cachurera y consumista que soy. Él partió así, piluchito, con una sonrisa en la cara, como prueba de la ironía con que sobrevivía al diario vivir. Gracias Nico por el tiempo que me dedicaste.

Son 7, número cabalístico. Hay otras personas, papás de amigas cercanas. También me chocó, y creo que no fui capaz de acompañarlas porque para mí pensar en la muerte de un padre me hace revivirlo todo. A la distancia sufrí con la partida del papá de la Ceci, del tío Benji, de Rubén, el papá de mis hermanos. Siempre sufro por el dolor que sentirán quienes se quedan. Lo conozco bien de cerca y es fuerte.

Thursday, July 27, 2006