Ya son pasadas las 12 de la noche, de un día extraño.... Estuve hace poco con alguien especial. Hablamos de mis carencias afectivas, de la muerte de mi papá y de mi separación. Al llegar a mi casa, no se por qué, mientras intentaba trabajar comencé a hacer una lista de las personas importantes o cercanas que se han muerto. Es raro, porque siento que cada una de ellas me dejó algo, a veces, inexplicable y sólo sentible. Ésta es mi lista:
1. Romané, a los 18 años. Una amiga de infancia y adolescencia. Fue el primer remezón fuerte en mi vida. Pasado el tiempo, me costó entender que ya no estaría. A veces, tomaba el teléfono para llamarla, y cuando estaba marcando, me acordaba que ella no podría contestar.
2. Profesor Jorge Ibarra de la Católica. Me encantaba. Enseñaba fonética y fonología española. Pasé varias tardes conversando con él y con Hagel en su oficina. Era un profe tallero, simpático y bueno en lo que hacía. Me despertó el amor por lo que enseñaba. Recuerdo que cuando murió lo fui a despedir. Nunca antes había visto a una persona muerta y me impactó. Más me impactaron las hermosas palabras que dijo su hijo. Tuve ganas, como siempre, de escribirle algo, y no lo hice.
3. Mi PAPÁ. Su muerte fue lo peor que me pudo pasar en la vida. Creo que nunca voy a superarlo. De hecho es insuperable. No voy a decir más, porque ÉL se merece un capítulo aparte.
4. Carlos Franco. Lo conocí por mi hermano Ilich. Peinó y arregló a mi cuñada Renata cuando se casó. Era un encantó. A mi papá le caía re bien. Un simpático y buen compañero. Recuerdo que un par de días antes de saber de su muerte, me lo encontré caminando por Bombero Núñez. Me contó aque andaba medio débil, le dije que se cuidara. Quedamos en que lo invitaría a mi casa, para que conociera a mi hija Danae. Quedó re entusiasmado. Nunca lo llamé, y hasta ahora me arrepiento.
5. David, el ex pololo de una buena amiga. Fue super fuerte saber de su muerte, sobre todo por las circunstancias. Me dolió y me sigue doliendo cuando, a veces, paso en micro frente a su casa. Compartí con él y con mi amiga en varias ocasiones. Era un amor de persona. Super tierno con mis hijas. Fue triste que partiera. Me dejó pensando en lo absurda que es la vida. El mejor amigo, el mejor egresado de su generación, premiado y todo... bastó un segundo, un crash y ... se fue. No lo entendí entonces y menos ahora.
6. Mi abuelo. A pesar de que no lo veía mucho, me dolió su muerte. A pesar de su genio, yo sentía que me quería y estaba orgulloso de su nieta mayor. Llegué a la casa cuando recién había muerto. Mi tía Nora estaba a su lado llorando. Yo le tomé su mano. era puro hueso. Lo acaricié, olí el tabaco impregnado. Sentí que, de alguna forma, la familia quedaba huérfana... como que se iba el pilar que nunca lo fue tanto, pero eso sentí. Cuando lo velamos, mi hija le hizo un dibujo y se lo pusimos en el cajón para que se lo llevara al cielo. Triste... era re cariñoso con sus nietos y bisnietos y siempre se vanagloriaba de que todos habían aprendido a caminar ayudados por él en su mesa de centro. Claro, yo fui la primera y me lo repetía siempre. Yo nunca supe que tan importante era para él, pero al parecer, mucho, porque al morir me entregaron unas fotos mías de guagua que él cuidaba como hueso santo y me encontré en su agenda con una anotación reciente que decía: Nadiesda Budnevich García, nieta mayor, teléfono.... Busqué otras, pero la mía era la única. ¡Qué pena no haberlo disfrutado más!
7. Nico, mi jefe del DEMRE. Lo conocí poco, pero le tomé mucho cariño. Era un ser especial que sufría con los procesos modernos. Izquierdista de corazón, de esos de antes, de verdad, no podía entender la vida política de hoy. Era un padre increíble, y de alguna forma, lo sentí como tal. Las conversaciones que tuvimos me hacen hoy pensar en muchas cosas... "Para qué acumular, si cuando uno se va, se va piluchito". Eso me dijo un día, y me obligó a pensar en lo cachurera y consumista que soy. Él partió así, piluchito, con una sonrisa en la cara, como prueba de la ironía con que sobrevivía al diario vivir. Gracias Nico por el tiempo que me dedicaste.
Son 7, número cabalístico. Hay otras personas, papás de amigas cercanas. También me chocó, y creo que no fui capaz de acompañarlas porque para mí pensar en la muerte de un padre me hace revivirlo todo. A la distancia sufrí con la partida del papá de la Ceci, del tío Benji, de Rubén, el papá de mis hermanos. Siempre sufro por el dolor que sentirán quienes se quedan. Lo conozco bien de cerca y es fuerte.
1. Romané, a los 18 años. Una amiga de infancia y adolescencia. Fue el primer remezón fuerte en mi vida. Pasado el tiempo, me costó entender que ya no estaría. A veces, tomaba el teléfono para llamarla, y cuando estaba marcando, me acordaba que ella no podría contestar.
2. Profesor Jorge Ibarra de la Católica. Me encantaba. Enseñaba fonética y fonología española. Pasé varias tardes conversando con él y con Hagel en su oficina. Era un profe tallero, simpático y bueno en lo que hacía. Me despertó el amor por lo que enseñaba. Recuerdo que cuando murió lo fui a despedir. Nunca antes había visto a una persona muerta y me impactó. Más me impactaron las hermosas palabras que dijo su hijo. Tuve ganas, como siempre, de escribirle algo, y no lo hice.
3. Mi PAPÁ. Su muerte fue lo peor que me pudo pasar en la vida. Creo que nunca voy a superarlo. De hecho es insuperable. No voy a decir más, porque ÉL se merece un capítulo aparte.
4. Carlos Franco. Lo conocí por mi hermano Ilich. Peinó y arregló a mi cuñada Renata cuando se casó. Era un encantó. A mi papá le caía re bien. Un simpático y buen compañero. Recuerdo que un par de días antes de saber de su muerte, me lo encontré caminando por Bombero Núñez. Me contó aque andaba medio débil, le dije que se cuidara. Quedamos en que lo invitaría a mi casa, para que conociera a mi hija Danae. Quedó re entusiasmado. Nunca lo llamé, y hasta ahora me arrepiento.
5. David, el ex pololo de una buena amiga. Fue super fuerte saber de su muerte, sobre todo por las circunstancias. Me dolió y me sigue doliendo cuando, a veces, paso en micro frente a su casa. Compartí con él y con mi amiga en varias ocasiones. Era un amor de persona. Super tierno con mis hijas. Fue triste que partiera. Me dejó pensando en lo absurda que es la vida. El mejor amigo, el mejor egresado de su generación, premiado y todo... bastó un segundo, un crash y ... se fue. No lo entendí entonces y menos ahora.
6. Mi abuelo. A pesar de que no lo veía mucho, me dolió su muerte. A pesar de su genio, yo sentía que me quería y estaba orgulloso de su nieta mayor. Llegué a la casa cuando recién había muerto. Mi tía Nora estaba a su lado llorando. Yo le tomé su mano. era puro hueso. Lo acaricié, olí el tabaco impregnado. Sentí que, de alguna forma, la familia quedaba huérfana... como que se iba el pilar que nunca lo fue tanto, pero eso sentí. Cuando lo velamos, mi hija le hizo un dibujo y se lo pusimos en el cajón para que se lo llevara al cielo. Triste... era re cariñoso con sus nietos y bisnietos y siempre se vanagloriaba de que todos habían aprendido a caminar ayudados por él en su mesa de centro. Claro, yo fui la primera y me lo repetía siempre. Yo nunca supe que tan importante era para él, pero al parecer, mucho, porque al morir me entregaron unas fotos mías de guagua que él cuidaba como hueso santo y me encontré en su agenda con una anotación reciente que decía: Nadiesda Budnevich García, nieta mayor, teléfono.... Busqué otras, pero la mía era la única. ¡Qué pena no haberlo disfrutado más!
7. Nico, mi jefe del DEMRE. Lo conocí poco, pero le tomé mucho cariño. Era un ser especial que sufría con los procesos modernos. Izquierdista de corazón, de esos de antes, de verdad, no podía entender la vida política de hoy. Era un padre increíble, y de alguna forma, lo sentí como tal. Las conversaciones que tuvimos me hacen hoy pensar en muchas cosas... "Para qué acumular, si cuando uno se va, se va piluchito". Eso me dijo un día, y me obligó a pensar en lo cachurera y consumista que soy. Él partió así, piluchito, con una sonrisa en la cara, como prueba de la ironía con que sobrevivía al diario vivir. Gracias Nico por el tiempo que me dedicaste.
Son 7, número cabalístico. Hay otras personas, papás de amigas cercanas. También me chocó, y creo que no fui capaz de acompañarlas porque para mí pensar en la muerte de un padre me hace revivirlo todo. A la distancia sufrí con la partida del papá de la Ceci, del tío Benji, de Rubén, el papá de mis hermanos. Siempre sufro por el dolor que sentirán quienes se quedan. Lo conozco bien de cerca y es fuerte.
1 comment:
Querida,
1- (ya sabemos, nosotras de LAF siempre con los numeritos), me encanta el título de tu blog.
2/ Gracias por tu coment de mi historia de TVN.
3- Te linkeraré cuando vuelva a Chile y edite blog.
4/ Leí este post y recordé a la Romané y se me eirxó todo el pelo y las lágrimas resurgieron de wonder. Mi imagen de ella es una de las úkltima sfiesta que fuimos, con su pelo suelto (recuerdas que no la dejaban usar el pelo suelto? y que su hermano Juan Antonio era como su defensor, de hecho el que abogó para que la dejaran ir al paseo fatal aquél, creo que nunca se lo perdonará)ella anadaba con un vestido celeste y le gustaba un tipo del curso... la recuerdo ganando las compteneicas de atelistmo y su caligrafía cuidada... me enseló terteday en gutarra y fue mi confidente por los miles de amnos que nos sentamos juntas. Un saludo a nuestra amiga. También ha sido la primera y más fuerte muerte de alguien cercano a mí.
Te quiero nadia
besos
k
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