Monday, September 11, 2006

Un tarro de leche Nido




Así se veía mi familia un mes antes del 11 de septiembre de 1973. Fue la última vez que alguien pudo decir que éramos una familia feliz. Lástima que yo no tenía la conciencia desarrollada como para saberlo... lo habría aprovechado más.

Un mes después de ese familiar paseo a la playa, el nombre de mi papá aparecería en la lista letal. Mi mamá, veinteañera temerosa sentiría cómo el mundo se le venía encima... Mi papá, siempre noble y heroico, dejaría marcada en la retina de mi madre su caminar ancho y de paso firme alejándose sin mirar atrás. No volvería sino unos meses después. Cambiado, marcado. Mientras, yo habría sentido su ausencia, apegándome a su pijama lleno de aromas paternos. Mientras, la vida de mi madre habría rotado significativamente. Un tarro de leche Nido llevado por un amigo de mi papá (Enrique Hales) fue el único gesto de amor recibido por esos tiempos y fue lo que le dio fuerzas a mi madre para seguir viviendo.

2 comments:

katina said...

Holi,

Qué buena buenísima historia y foto y panatlones rayados!!!! (tb me gustó tus cuentas dieciocheras),
besis
k

Pinkerton said...

Un testimonio dramático.

Mi familia tiene recuerdos similares de la guerra Civil española. mis abuelos fueron republicanos y cayeron del lado de los derrotados. Sin embargo, creo que hay que buscar la forma de que los culpable paguen y al mismo tiempo se cierren las heridas. Es difícil cerrarlas, es difícil olvidar, pero creo que es necesario trabajar mirando al mañana, sin permitir que nadie quede impune y sin permitir que los verdugos nos mantengan esclavizados por el odio.

Tienes un gran blog.

Nos vemos